22 de abril de 2010

Bacanes, chabacanes y camajanes

Por Hugo González Montalvo
Debido a que percibo “una confusión en el barrio” respecto a la diferencia entre los conceptos que acompañan las palabras bacán, chabacán y camaján, me propongo aproximarme a sus significados en el contexto cotidiano.
Serán bacanes y bacanas quienes actúen con prudencia y templanza, es decir, quienes hayan adquirido el conocimiento de lo elegible y lo evitable.  En la investigación de campo realizada para el documental cinetelevisivo “La bacanería , un estilo de vida” quedó claro que es la comunidad la que hace el reconocimiento público del valor de cada uno con relación a la bacanería, como modo auténtico, amable, optimista, justo y simpático de vivir.
Lo contrario a la bacanería son las conductas chabacanas, las que llevan implícitas una injusticia y que son desagradables. El chabacán es un ser sin aptitudes para la sociabilidad. Su arma: “el perrateo”, que busca generar vergüenza en la víctima, por el miedo a la mala reputación. Por último nos queda el camaján, que la Real Academia Española define como “persona holgazana que se las ingenia para vivir a costa de los demás”.
¿El chabacán y el camaján, son los nuevos “héroes” populares? Debido a la violencia y la corrupción generalizada parece que se está arraigando una cultura de la chabacanería. ¿Qué responsabilidad tienen los medios? Se necesita una pedagogía planetaria que nos conduzca hacia  una rehumanización: se necesita mucha bacanería.

Bacanería como Areté. Ética con Alegría.

Por Hugo González Montalvo
Cuando se celebra la vida de una forma intensa, prudente y moderada; cuando se genera alegría, relacionándonos con los otros festiva y respetuosamente, acontece la bacanería. Cuando deviene algo positivo surge la emoción de la bacanería. La bacanería hace parte de nuestra condición biológica, es el vínculo fraterno, entrañable, que despierta el sentimiento de pertenencia a la especie. La bacanería, como vivencia amigable, beneficiosa, está presente en todas las culturas.
La palabra areté proviene de los tiempos homéricos, de la Grecia Arcaica, y significa: «excelencia o perfección de las personas o las cosas». La persona que posee areté es aquella que es digna de admiración y honor, quien poseía areté era agathós (bueno). Areté implica un conjunto de cualidades cívicas, morales e intelectuales. Areté tiene conexión etimológica con el verbo aresko, el cual transmite la idea de lo agradable, deseable, atrayente.
En algunas regiones de América se entiende la bacanería como virtud, como areté. Su valor reside en la acción. Bacanería es el valor otorgado a una acción. La Bacanería es posible cuando los individuos alcanzan una justa comprensión de sí mismo, del medio ambiente y de las personas. Los bacanes y bacanas lo expresan de una manera sencilla: bacanería es actuar “a lo bien”. Ser bueno, resulta placentero; y en tanto que bueno, promueve la alegría. La areté se alcanza por medio de la ética, es consecuencia de la práctica, un “hábito operativo bueno”.

Es una “disposición” anímica del actuar emocional, “es una emoción buena” (eupatheías). Es una disposición natural a promover lo deseable Serán bacanes y bacanas quienes hayan adquirido el conocimiento de lo elegible y lo evitable, que actúan con prudencia y templanza.
La Bacanería se alcanza con la persistencia en realizar buenas acciones, bien elaboradas, y que nos convengan. Todo aquello que genere bacanería es lo bacano.

Es fácil distinguir a un bacán o una bacana, no sólo por su aspecto digno sino por sus juicios, expresiones y acciones que lo ponen de manifiesto.

Pero es la comunidad la que hace el reconocimiento público del valor de cada uno con relación a la bacanería, como modo auténtico, amable, optimista, justo y simpático de vivir, como areté.

Los esfuerzos por lograr la bacanería son compensados porque nos sentimos plenos de energía realizando buenas acciones, inmersos en un estado interior agradable que nos genera bienestar.

Una cultura de paz es posible en las comunidades que vivan en un ambiente de amistad, que promuevan que nadie pierda en la convivencia social. La bacanería genera cultura de paz.