26 de noviembre de 2011

Nos comimos el guineo


Por Haroldo Martínez

  Y no fue en sentido metafórico, porque después de terminar la celebración del segundo aniversario del Día del Orgullo Primate los asistentes al Planetario de Barranquilla nos tomamos la foto grupal comiéndonos unos guineos suculentos que la presidenta actual de la Fundación Bacanería Planetaria, Katia Oliveros, tuvo el acierto artístico y estético de conseguir para que reafirmáramos nuestra condición de especie en evolución que se pregunta cuál es el sentido de nuestra existencia en este planeta.
En esta ocasión hicimos un repaso sobre lo que es un primate (Haroldo Martínez), definiciones de evolución y dónde estamos nosotros como humanos (Álvaro Tirado), importancia del lenguaje en el proceso de hominización y humanización (trabajo en imprenta de Juan José Trillos), cuál es el sentido de nuestra existencia (Jorge Senior) y, finalmente, una serie de frases elaboradas por Hugo González (q.e.p.d.) que son la semilla de un libro que dejó planteado para ser escrito, el libro de la bacanería. César Sarmiento fue el presentador de los ponentes.
Quedó claro que los humanos no somos la especie elegida ni superior a ninguna de las que habitan este planeta, que el interés de la evolución no es crear mejores personas, ni más bonitas, ni más inteligentes, ni semejantes a un dios, ni hay una fuerza sobrenatural que dirija nuestra deriva natural y que lo único que tenemos es el aquí y el ahora y nos toca a cada quien decidir qué hacemos con eso, que es nuestro capital más preciado. A pesar de esas noticias, que no son muy satisfactorias para mucha gente, especialmente para los que se aferran a las tesis de la creación de un diseño divino, los asistentes no salimos deprimidos ni desesperanzados, antes por el contrario, optimistas por saber que nuestro destino está en nuestras manos, que no podemos echarle la culpa a nadie de lo que sucede con nuestras vidas porque cada persona es responsable del sentido que le dé a su existencia, y que tenemos el deber de intentar ser felices a pesar de la malparidez cósmica que nos rodea en lo breve o larga que sea nuestra vida.

Fue muy gratificante ver caras nuevas en este escenario, saber que los dinosaurios que convocamos a estas celebraciones encontramos eco en diversos núcleos de la población joven de la ciudad quienes tienen sus propios planteamientos sobre la vida. Uno de ellos fue el grupo Ateos de Barranquilla, a quienes comprometimos para la celebración del próximo año para escuchar sus tesis. Otro fue el de estudiantes de psicología quienes esperaron hasta el final del foro para hacer preguntas muy específicas sobre ética biológica, ética fisiológica, ética psicológica, lo cual nos entusiasma porque nos demuestra que los jóvenes primates se están cuestionando y se plantean alternativas diferentes a lo emo, lo punketo, lo gótico y demás tendencias culturales de innegable corte depresivo, en busca de un discurso diferente que le dé sentido a sus vidas.
Le hicimos un gran homenaje a Lucy, la australopithecus afarensis que decidió dejar la comodidad de los árboles para aventurarse, junto con su pareja y su hijo, en los avatares y peligros de la sabana y dar inicio a la gran marcha bípeda de los primates sobre el planeta Tierra y al proceso de nuestra humanización.



Haroldo Martínez.