8 de noviembre de 2010

Del Manifiesto Artivista

Columna de opinión publicada en el diario EL HERALDO, de Barranquilla, Colombia. http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/C/colum30nov-3/colum30nov-3.asp?CodSeccion=52

Por Hugo González Montalvo
Muchos ciudadanos artistas expresan, de manera consciente y sincera, sus emociones e ideas a través del artivismo. Asocian el arte con la vida, la idea con la acción, el trabajo con la obra, la pasión con la producción. Sus obras son, al tiempo, acciones políticas directas y obras artísticas. A esta forma particular de expresión estética no violenta la llaman ‘artivismo’, palabra (acrónimo) que une el concepto tradicional de ‘activismo político’ con el de arte. El ‘artivismo’ es optimista, responsable y alegre; es un accionar ético, estético y lúdico. Está motivado por fuertes emociones: la indignación por la injusticia y el entusiasmo por la vida. Como ciudadanos, los artistas tienen la necesidad de expresarse políticamente con sus creaciones estéticas. Los ‘artivistas’ exploran nuevos sentidos del concepto Arte, e indagan por el papel del artista en la sociedad. Los ‘artivistas’ valoran los contenidos teórico-plásticos de las obras, igual que su efectividad social. En sus creativas formas de denuncia social utilizan habilidades persuasivas propias de la publicidad. En los movimientos sociales, suman esfuerzos y técnicas para conseguir obras de gran impacto mediático, con el apoyo de redes digitales amigas de alcance global.

Los ‘artivistas’ realizan acciones en lugares no convencionales para las manifestaciones artísticas. Hacen parte de los circuitos libertarios de culturas alternativas. Las decididas acciones directas de los movimientos antiglobalización, las protestas en Seattle (EE.UU.) y Génova (Italia), estimularon a los colectivos de ‘artivistas’ de todo el mundo. Hoy, grupos de estudiantes, artistas, feministas, ecologista, pacifistas, indígenas… cuando optan por protestar, se esfuerzan por realizar acciones más convincentes y emotivas. Con creatividad y humor se empeñan por desarrollar formas fascinantes e inusuales de protesta social. Efectúan exposiciones de arte autogestionadas en lugares públicos, motivan a la reflexión y la acción participativa de manera masiva.

Algunos ‘artivistas’ participan también en los circuitos comerciales y oficiales del arte, aún a sabiendas de que ahí todo acto de inconformidad social es controlado y, finalmente, asimilado. Ésta sutil absorción del hegemónico ámbito convencional del arte resulta devastadora. El sentido de rebeldía y las connotaciones políticas de las obras se esfuman. Los ‘artivistas’ perciben que en las galerías y museos las obras de arte hacen parte de un juego banal. El público, a veces, da la impresión, por la trivialidad de sus reacciones rituales, de que lo que aprecia en realidad es el sentido de espectáculo que ofrecen las obras, aptas para disfrutar en los ratos de ocio. El espectador, manteniendo siempre la conciencia del engaño, sabe que todo es una simulación. La protesta resulta pueril, no es parte de la vida, es un simple simulacro.

Los ‘artivistas’, en cambio, se instauran en la vida. Sus obras son hechos sociales vivenciales, acciones reales. No meras representaciones. Los ‘artivistas’ tratan de abandonar la idea romántica del artista genio aislado en su torre de marfil. Saben que lo que está en juego hoy no es la posibilidad de supervivencia del arte en nuestra sociedad sino la posibilidad de actuar a tiempo para conservar la vida humana en el ecosistema planetario.

Adenda: Pueden consultar el manifiesto artivista en este mismo blog:
http://bacaneriaplanetaria.blogspot.com/2009/11/manifiesto-artivista.html
 

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