8 de febrero de 2008

La bacanería es una satisfacción ética.


Vivimos una emoción agradable cuando optamos por las acciones que razonablemente y de buena fe nos convienen a todos.En medio de la competencia y la acumulación egoísta de los recursos aptos para la supervivencia, las bacanas y los bacanes encuentran en nuestra condición biológica el vínculo solidario que precipita el sentimiento altruista de pertenencia a la especie.Sabemos la versión trágica de nuestra historia humana, pero también conocemos nuestra propensión biológica a hacer el bien.Se sabe científicamente que las interacciones basadas en la colaboración y la coordinación son las que nos han permitido en nuestra deriva natural convertirnos en y evolucionar como seres humanos.Desde nuestra vida intrauterina estamos bajo la influencia de la cultura, recibiendo en nuestras neuronas una impresión de valores, vicios o virtudes sociales. Ese entrenamiento se mantiene durante el resto de nuestra existencia.Un contexto en el que prime la dignidad humana refuerza nuestra propensión natural a la bacanería. En el momento del nacimiento, en ese estado de total indefensión, recibimos el trato amoroso, los cuidados y la emoción que nos permite ahora decir que somos humanos.Conocemos el aspecto malvado de los seres humanos, sus potencialidades negativas, sus prácticas violentas e injustas. Pero afortunadamente también sabemos de las prácticas milenarias en la que existen marcada atención en considerar las consecuencias que nuestras acciones tienen sobre los otros.Las bacanas y los bacanes son creativos en medio del caos. Inventan formas organizativas, amables y dignas, de convivencia humana. Escuchan atentos; saben distinguir y no perjudicar a los demás.Hoy la bacanería se fundamenta en el reconocimiento de la legitimidad del otro. Se asume el compromiso de respetar a los otros como legítimos otros, a reconocer en ellos nuestra condición humana.Es muy difícil que una persona encarne siempre los valores sociales, sin embargo podemos distinguir algunas conductas que indican que en un momento dado una persona está siendo bacana. Todo lo contrario es lo chabacano.La bacanería excluye, por supuesto, a las conductas irresponsables y laxas en el cumplimiento de los deberes, lo grosero, lo vulgar, lo violento, lo injusto, lo que ofende a la dignidad humana.Solo se reconocen como bacanas a las personas que actúan “a lo bien”. Que prefieren el bien.